Queridos amigos:
Ayer, escuchando las noticias sobre el revuelo que se está montando en torno a los escraches (creo que se escribe así), que no es otra cosa que ir a dar "por saco" a los domicilios de los políticos que no quieren hacer nada para que se lleve a cabo la reforma de la ley hipotecaria, resulta que va Felipe González Márquez y espeta delante de las cámaras que eso no está bien porque puede afectar a los hijos de los políticos la situación que se vive delante de sus casas y ello puede conllevar a un trauma.
Pero vamos a ver, so memo, el único trauma que existe realmente es para los hijos de las familias que han desahuciado o van a desahuciar; que ven, impotentes, como a sus padres les llevan a rastras por los pelos o como a sus abuelos les dan con las porras en las piernas o en el pecho. El trauma lo vive el niño que ve que su cuarto ya no existe y sus juguetes ya no están. El trauma lo vive el niño que ve cómo a su padre y a su madre les han arrebatado el poco de dignidad que poseían, que no es otra cosa que su vivienda, y que se han estado privando incluso de alimentarse en condiciones para dilatar el momento de la ejecución del lanzamiento.
Por lo tanto, Felipe, te digo que para decir sandeces te calles la boca, que así estás mejor.
Y si quieres hablar lo hagas en el "Consejo de Sabios" que es donde te pusieron, cual si de cementerio de elefantes se tratara, o lo hagas en Fenosa, donde, por cierto, también te colocaron... Pero pamplinas no, coño. Un poquito de seriedad